Sexualidad Sagrada

Aun no entiendo por qué nos han enseñado que todo lo placentero es sospechoso y que tenemos que pedir permiso para buscar y recibir placer.

Nuestros cuerpos, como la madre tierra están diseñados para ser una fuente de placer rebosante, es nuestra naturaleza ser seres para el placer.

Nuestros sentidos tienen el objetivo de conectarnos con el mundo a través de sensaciones que se convierten en estímulos que generan placer o displacer.

Renunciar al placer, no es la mejor vía para aliviar el estrés y la inflamación que acumula nuestro medio ambiente interior y nos impide experimentar estallidos de óxido nítrico, la llamada “molécula de la felicidad” o el gas de la risa.

La producción de óxido nítrico la desencadena la risa, el orgasmo y todas las vivencias placenteras además del consumo de frutas y verduras, la meditación y el ejercicio.

Es necesario que nos habitemos en nuestros cuerpos como seres sexuales, aunque esto necesariamente no significa que tenemos que tener sexo con otra persona, más bien es nuestra capacidad de crear y generar no solo vida con la procreación, si no proyectos, ideas, materialización de sueños.

Fuimos concebidos todas y todos en un momento de éxtasis compartido por nuestros padres, o al menos así debería haber sido.

A nivel primigenio nuestras células guardan el recuerdo de la energía de la creación, esa fuerza vital que nos mantiene vivos y que nos hace sentir que la vida merece ser vivida.

Así que es importante reconocer que la sexualidad va más allá del acto sexual, tiene que ver más bien con la relación profunda que entre tu sexualidad, tu espiritualidad y tu creatividad.

En nuestra pelvis hay una sabiduría que ni siquiera posee nuestro cerebro, Tami Lynn Kent denomina a esta zona, “la puerta del espíritu”, porque es por ahí que penetra el alma, es ahí donde yace dormida nuestra energía Kundalini, es allí donde nos enraizamos con la vida.

Cuando comprendemos la sacralidad de la sexualidad, vamos más allá de nuestros genitales y abarcamos todo nuestro cuerpo.

Despertamos la energía de “Eros “, que se transforma en una fuerza plenamente integrada para despertar el corazón.

Es desde esta sexualidad poderosa, completa y divina que podemos transformarnos y transformar nuestro entorno.

Empezar por hacernos el amor a nosotras mismas nos alinea con la energía divina de afrodita que se manifiesta en nuestro cuerpo desde un lugar de auto aceptación, podemos mirarnos y tocarnos sin juicios de valor y autocrítica, más bien con gratitud infinita por lo que somos.

Cuando nos auto cultivamos, (nos amamos a nosotras mismas) despertamos y cultivamos nuestra anatomía erótica y nos convertimos en estudiantes de nuestro propio placer.

La libido es la fuerza vital que fluye por nuestros cuerpos, es una fuerza vital creativa y abundante.

Aunque hemos vivido bajo la dominancia de una cultura dominante que le asusta conectarse con el placer, en el fondo sabemos que adentro de nosotras habita un ser sexual, sensual, dadora de vida.

Esta es mi invitación a que redescubras esa parte creativa, fogosa, capaz de encender al mundo con un amor pleno, ligero, libre, abundante, inspirador.

Descubre en ti el poderoso vínculo que existe entre tu espiritualidad y tu sexualidad, es un camino que nos acerca a la maestría de nuestra vida.

Caja de Herramientas

  • Solo por hoy imagínate como una mujer voluptuosa, con un cuerpo rebosante de energía vital y repite “Soy una fuerza irresistible de la naturaleza”
  • Por 40 días masajéate con aceite vegetal ojalá tibio, todo tu cuerpo desnudo mientras “Divino amado (o como quieras referirte a la divinidad), hazme cambiar para convertirme en alguien que ve la increíble belleza de mi cuerpo”
  • Afirma todos los días: “Soy una persona bella, valiosa, atractiva, sensual. Valoro mi cuerpo”

Te comparto Once recomendaciones que hace la Dra. Christiane Northrup, en su libro: LAS DIOSAS NUNCA ENVEJECEN, La fórmula secreta para sentirse radiante, vital y disfrutar de bienestar a cualquier edad:

  1. Concéntrate en tu propio placer
  2. Pide lo que deseas
  3. Tómate el tiempo que necesites
  4. Utiliza lubricación en abundancia
  5. Ejercita tu suelo pélvico
  6. Conoce tu anatomía erótica, mímala y expresa tu amor por ella.
  7. Mantén tu nivel óptimo de vitamina D
  8. Duerme lo suficiente
  9. Despierta tus centros de energía pélvicos
  10. Búscate una nueva pareja…o sé tú misma tu nueva pareja
  11. Incorpora conscientemente lo sagrado a tu vida sexual.

La Sexualidad sagrada es poder.

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